Chocó, Colombia — 10 de agosto de 2026.

Un terremoto de magnitud 7,4 remeció este lunes el oeste de Colombia, en lo que las autoridades calificaron como el sismo más fuerte que ha sentido el país desde 1979. El movimiento telúrico se registró a las 7:34 a.m., hora local, con epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a una profundidad aproximada de 96 kilómetros.

La magnitud fue confirmada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), mientras que el Servicio Geológico Colombiano (SGC) difundió un primer boletín preliminar con cifras algo menores, algo habitual en los minutos posteriores a un sismo de esta escala.

Zonas afectadas y víctimas

El temblor se sintió con fuerza en buena parte del territorio colombiano, incluida Bogotá —ubicada a unos 400 kilómetros del epicentro—, así como en países vecinos como Ecuador y Panamá. En Bogotá y otras ciudades se reportaron evacuaciones preventivas de edificios y viviendas.

Las cifras de víctimas fatales aumentan a medida que avanzan las labores de rescate: los primeros reportes hablaban de decenas de muertos, y balances más recientes elevan la cifra a más de 70 fallecidos en el centro y oeste del país. En Cali se reportan al menos 20 estructuras colapsadas con personas atrapadas, mientras que en Pereira y Manizales las autoridades locales confirmaron varias víctimas mortales. En Quibdó, capital de Chocó, la gobernación reportó heridos y daños graves en edificaciones, además del aeropuerto El Caraño, que también sufrió destrozos.

Al menos seis aeropuertos del país suspendieron operaciones como medida de precaución tras el sismo.


Respuesta del gobierno

El presidente colombiano Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo apenas el viernes anterior, anunció que tomó el liderazgo directo de la atención de emergencia y ordenó instalar un Puesto de Mando Unificado en San José del Palmar para coordinar la ayuda a los damnificados.

Solidaridad internacional

Varios países de la región y del mundo expresaron su solidaridad con Colombia. Panamá y Venezuela ofrecieron enviar ayuda y equipos de rescate, mientras que líderes internacionales, entre ellos el presidente ucraniano, transmitieron condolencias a las familias de las víctimas.

Las autoridades colombianas continúan evaluando los daños estructurales y advierten sobre la posibilidad de réplicas en las zonas afectadas.